jueves, 7 de noviembre de 2013

Cuaderno de notas

La mísera y pobre voz italiana que había escuchado hace días volvía a atormentarle con su letra demasiado acertada en ese momento. El juicio, y con él las ideas, estaban nublados por una idea absurda, una obsesión derivada de la inseguridad propia y que se volvía una desconfianza permanente.

No soportaba perder el tiempo entre cuatro paredes que le recordaban lo mucho que otros aprovechaban su vida social. Tenía que salir de allí antes de que el día pasase de largo sin otorgarle nada bueno.

Recordó una promesa hecha hace mucho y sintió ganas de inmortalizarla en su cuaderno de esbozos, pero para ello debía esperar treinta minutos de trayecto incómodo entre gente desconocida. Pero como era de esperar, mientras tengas momento para pensar siempre te replanteas las ideas más locas. No hacía más que pensar en que sólo era rememorar sus años de estudiante, hacer lo que otros compañeros hacían entre sí a falta de dinero y profesionales, no debía sentirse culpable por ello porque a pesar del morbo sabía que todo sería otra simple broma; incluso puede que el camino fuera para nada y al final no tuviera valor para hacerlo y prefiriera vivir la vida virtual de una niña loca y asustada en un mundo extraño...

No. Por una vez quería plantarse en su sitio, no dejarse arrastrar por la cobardía y dejarse de niñerías de párvulos. De esta guisa apareció en su casa, cuaderno en mano y menos arreglada de lo que habría hecho otros días; pero al contrario hubiera sido intimidatorio y lo importante en este caso era la comodidad. A pesar de ello siempre se le apreciaba, como un exprimidor que saca el jugo más sabroso de un fruta exótica.

El arranque siempre era lo peor, tan sólo pensar en la cantidad de veces que había soñado con este momento para tener oportunidad de transformarlo en un cliché excitante hacía que se pusiera nerviosa y ello evitaba que fuera capaz de dominar la situación de forma profesional. Alguien de confianza siempre es difícil, había pensado siempre ella, no entendía cómo había pensado siquiera en hacer realidad su deseo y contradecir sus principios. Pero allí estaba y no había vuelta atrás, así que balbuceó lo que necesitaba y su anfitriona se fue de la habitación unos instantes dejándola sola con su aluvión de ideas fruto de su demonio personal. Se colocó a sus anchas en su sitio, sacando sus materiales mientras esperaba a que volviese... no sabía si podría oírla a través del retumbar de la sangre en sus sienes. Seguro que estaba del color de las fresas de sus tartas caseras. Y lo que odiaba el rosa de tanto padecerlo en sus mejillas. Nunca había necesitado colorete, por descontado.

Y mientras seguía divagando en un cúmulo de ideas banales apareció ella, envuelta en una bata azul turquesa y descalza, seguida de cerca por su inseparable gato siamés, que intentaba alcanzar sin lograrlo el extremo de su cinto para su disfrute, como incitando a que la escena se desarrollase sin pausas. De este modo le sugirió que se tumbase en el sofá con idea de pensar con claridad lo que buscaba plasmar, pero yendo un paso por delante, ella entendió que debía colocarse de acuerdo a las obras clásicas que tanto le gustaban, por lo que dejó su bata en el suelo, desatando con ello los juegos de su mascota y el rubor intenso en sus mejillas. Vaya artista, no era ni la mitad de lo que ella decía a viva voz, tan sólo eclipsada en exceso por algunos retratos para matar el tiempo. Pero allí estaba, aguantando el tipo y afrontando una broma pasada con relación a un collar con forma de corazón azul marino. Se había acordado y era lo único que llevaba en este momento, con el único alivio de algunos mechones de pelo que semiocultaban sus senos, ahora erizados  por la falta de calor y cobijo.

No podía dejar de mirarla y a la vez pensar en lo que hacer. Sólo sabía que había logrado sin saber algo que cualquier hombre habría tardado meses en conseguir con sus toscas formas. Sólo era cuestión de tiempo que el instante se escapase así que tal y como estaba empezó a trazar por el papel como si su grafito fuera su dedo acariciando cada curva de su piel. Le estaba gustando demasiado esa idea y seguramente si su género fuera el contrario se le habría notado. Pero una de las ventajas de ser mujer era esa picardía oculta por una cabeza atiborrada de ideas descaradas y un sexo oculto al completo. En ocasiones ni prestaba atención al resultado general, sólo sabía que quería ser ese lápiz y hacer de ella su cuaderno de notas, tal vez adelantándose al final cinematográfico que todos sabían que ocurría. Pero buscar una recompensa, que no sería tal, antes de finalizar una tarea no era factible. Su cabeza le estaba volviendo loca. Ojalá fuera más simple. Ojalá fuera una máquina de abocetar y así poder seguir gustándole por lo que ofrecía, no por lo que pensaba o lo que era.

Después de un comentario jocoso ante la sugerencia de la modelo de no resaltar demasiado los volúmenes en sitios no deseados, el hielo se había roto al fin, más liviano el peso de los nervios y más ágil la mano creadora. Siendo profesional y olvidando las distracciones, el miedo y el tiempo se fueron disipando como los pelos de los felinos en el ambiente.

Lo único que recuerda es que ella está a su lado con el batín viendo su representación en grafito, tan solo resalta el cuerpo perfecto enmarcando la joya y unos ojos sugerentes que invitan al siguiente paso. Pero no esta vez, no con esta postal, este regalo para un posible amante habitual. Simplemente tomando esta experiencia como un paso más para completar sus sueños imposibles, una senda hacia la confianza absoluta y un conjunto de regalos desinteresados para despertar halagos en alguien con no demasiado ego propio encerrado en el cuerpo de una diosa renacida.


_Mey_

2 comentarios:

A quien pueda interesar dijo...

Cuanto tiempo si volver a leerte. Me ha encantado este relato, que bien escribes.. He podido sentir cada sensación de la chica,cada pensamiento.
Como estas? Yo estoy empezando un nuevo blog.. Hace años que no he vuelto a escribir pero espero poco a poco recuperar mi musa, porque creo que por fin puedo volver a inspirarme para escribir.
Te espero por mi nuevo blog: http://demiaquienpuedainteresarle.blogspot.com.es

A quien pueda interesar dijo...

Por cierto, soy nightwishes ;)