sábado, 19 de julio de 2008

Autopoema (De Pedantis Profundis)

Escribes para poder abrir ventanas que lo dejen todo a oscuras;
para escupirle úlceras al sol con insolencia;
para demostrar a todos que las artes de los otros son, a lo mucho,
el salto divino de una pulga.
Te crees que mejoras cuanto más rebuscado es tu berrinche;
cuanto más refinadas son tus pataletas;
cuanto más ilogicamente coherente
sea tu aleación de dos conceptos en principio enemistados.
¿Quién crees que eres?
¿Hasta qué altura estás cayendo?
Sólo piensas en el silencio que te admire tras la coma,
en el elogio que puntúe tras el punto,
sin darte cuenta de que necesitas algo más
que contraer tus vacíos alrededor de las estrellas
para contagiarte de metáforas astrales;
algo más que un simuclacro de talento
para ser un visionario.
Porque siempre recurres a un esmalte de luna
para esconder la pobreza de tu ingenio;
porque no haces sino estafar al firmamento;
porque averguenzas al Ladrón de las Telurias(*);
porque eres la mediocridad ciega, sorda y deslenguada;
porque no quieres ver que nunca serás tú
quien descubra la cuadratura del verso.
¿O es que en serio pretendes
que la inmensidad de toda magia
esté a merced de tu sabiduría cavernaria?
¿Crees que basta con repetirse de forma única
para poder garantizar la salud
de tanto lirismo sobrealimentado?
Sigue, pues, desatando tus abstractos arrogantes,
rabiando porque nadie te comprende,
hasta que el tiempo termine de ningunear
los sin sentidos de tu credo,
hasta que alguien denuncie lo incoloro
de tus artimañanas psicodélicas...
hasta que aquellos a los que acusas
de no saber leerte
demuestren que no sabes escribir.

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Gracias, The Watcher In Your Mirror, por este gran escrito y gracias por tu permiso para colgarlo aqui. Es digno de mención a quien no pueda leerlo allí.