martes, 24 de octubre de 2006

Creaciones


Esperanzas Olvidadas

No sé que hacer, no se qué decir. Mi cuerpo se va, mi alma se queda, vagando sin rumbo, sin valentía, sin ánimos.

Una sonrisa que esconde una angustia insaciable. Una melancolía que acecha cruel en cada esquina, esperando su momento, y que invade finalmente el alma de incertidumbre, de pesar, de deseos frustados.

Tanto tiempo vivido y tan pocas experiencias disfrutadas. Tanto mal que persiste y tanta felicidad olvidada.

Unos pasos, unas voces, unas palabras, unos recuerdos. Suficientes para acrecentar esperanzas o derrumbarlas todas.

Un alma que se cansó de buscar, que no sabe reir, que dejó de llorar.

Un alma encerrada en una jaula, que estrecha sus paredes cada vez más. Y en esa agonía nace el deseo de bullir de alegria dentro de ella, de alegrarse de estar viva, de enorgullecerse.

Pero el dolor nos susurra: "¿Para qué buscar, si vas a sufrir? ¿De qué sirve buscar hoy si tendras que volver mañana?"

Demasiado sufrimiento y tan poca felicidad en tanto tiempo.

Demasiados errores cometidos, fantasmas que no se irán nunca.

Y le acabas dando la razón al dolor: "¿Para qué curar la herida?, mañana volverá a abrirse.
No vale la pena encender la llama, mañana no habrá nada que quemar."

Pero siempre permanece el instinto, la necesidad de ser feliz, de arriesgarlo todo.

No se piensa, se actúa. Para algo estamos aquí, para reir y llorar.

Todo tiene un equilibrio, o así dicen, pues mi balanza a caido por el lado de la tristeza.

Sé que debería ser feliz, pero tal vez sea algo que no merezca ya, tal vez la felicidad se olvidó de mí.
Demasiados males como para olvidarlos, demasiados fantasmas contra mí.

Nadie es de piedra, pues los males van carcomiendo el alma, nos persiguen siempre.

Algunos los ignoran, a mí no me dejan respirar.

Por eso sólo anhelo que se callen las voces con el sonido de mi risa.

Que se estingan los fantasmas bajo la luz que un día ostenté.

Felicidad, Esperanza, ¿porqué me habéis abandonado?