lunes, 21 de junio de 2010

Amante confeso


Este ser y no ser.
Esta esperanza apagada y suspirada.
Adios a sentir y padecer
y volver a revertirlo todo.

Este arranque de dignidad demorada
y la espera de una nueva versión de la leyenda.
Ese final que no es de cuento de hadas
y este clamor en mi pecho.

Reviertes todo en cuanto susurras.
Mi oído no sacia su hambre de tí
y se olvida, esquivo, en cuanto el eco muere.
No hay mayor desazon latente
que la que se guarda dentro y al acecho,
mayor comodidad apremiante
que al estar al fin sin desperfectos
y desperdicios de por medio.

No hay mayor ventaja
que creer que todo puede contenerse,
que tus palabras se derriten en mis oidos
mientras mi mirada en blanco perece.

Su bien no necesito
mientras ese real decreto confesado
conserve las fuerzas que preciso.


_Mey_