miércoles, 14 de julio de 2010

Remaches

En este charco de sudor me convertí
y, sin llegar a saber porqué destrocé ese desierto propio,
me propino sin cesar fuertes golpes contra el techo.

No entiendes el motivo de mi rota determinación
de mandarte lejos y a la vez contemplar como te las ingenias
para socavar mi confianza y vender ese sitio vip
que en su día sirviera para contenerte, junto a mi hombro.

Hace tanto tiempo que te adsorbió ese mundo de color chillón
que te cegó hasta el punto de no saber que me perdí,
que nos perdimos en el camino y ya no estoy.
No por méritos propios, te añado,
no por méritos de quien ves
como la única diferencia entre nosotras.

Ese abismo y esa inexplicable experiencia vana
de no formar parte a tiempo
de todo lo que tiñe de rosa tu universo.

La niña alocada y la loca niña.
Despiértame si he errado en suponer,
maldíceme si me extravié en mi usual neblina,
si decidí reducir mi plantilla
y no esperé a que la rellenaras de risa.
La carcajada mayor la supuré con la propia,
con un poco de suerte y bastante paciencia.

Pero no temas, no cortaré de raíz
ese lazo que, aunque viejo, nos une.
Tan solo procuraré eliminar los remaches de mala calidad
que hacen que ahora me duela esta extraña amistad.



_Mey_