sábado, 22 de marzo de 2008

Lamento de Dido

No hay nada más por lo que vivir,
No quisiste atender penticiones y te fuiste de mi,
Nada más que fama esperas conseguir,
O una victoria que ni en tus manos esta decidir.
Me dejaste sin el menor miramiento, amor mío.
Creí en un primer momento que todo sería distinto.
En tus brazos me arrullabas y prometías lo mejor
Y como una ilusa cai en la trampa de tu amor.
Te entregue lo más preciado, sin reservas, con pasión,
Te dí todo lo que se puede pedir, sin saber
Que en unos meses te irias sin jamás volver
En busca de tu patria, de un futuro nuevo por conocer,
Pero dejando tus armas como razón de regreso
Y sin embargo mis palabras no provocaron el más minimo gesto.
¿Acaso las sirenas acayaron tus sentimientos?
¿Te prometieron toda clase de deseos lujuriosos?
¡Maldito Eneas que en mi ser horadaste!
¡Maldita cueva que esa noche nos refugiaste!
¡Maldito Cupido que de nuevo me engañaste!
Maldigo hasta mi propia vida, ahora que no vive,
Mis recuerdos ahoran sólo te recuerdan,
Mis ojos no desesperan en mirar el navio que te lleva para siempre,
Mas mis manos romperan este hechizo.
En un pira arderás con mi memoria,
Con tus pertenencias olvidadas y mi ser desdichado.
Por eso hoy dare fin a esta vida que has abandonado.