jueves, 11 de agosto de 2011

Silencios


El abismo cada vez se hace más patente, esa dura piedra que te recubre al desechar cualquier aspecto positivo del presente, al rememorar un pasado ideal y buscar un Paraíso fuera de tu propio punto de vista.

No hay busqueda salvo un deseo de volar a ciegas, mientras ahorras fuerzas soltando maldiciones sobre todo lo que te rodea. Cada año que muere para tí no tiene validez, pero sin deseos de que transcurra te colocas en un punto muerto, un limbo sin nombre en el que sólo estás tú.

En ese mundo incomprensible y más propio de una persona experimentada y cascarrabias te encuentras, rodeándote de tu mundo y haciendo oídos sordos a todo lo que no sea de tu interés inmediato o tu vivencia.

Empiezas a convertirte en un marido sin nada que atesorar salvo pesimismo y gustos infantiles y caros que no puedes compartir con nadie. Sueños estancados que te obcecas en seguir por no cerrar la puerta de una infancia que hace tiempo ya murió.

Y la cabezonería forma otro muro a la par que una convivencia basada en el capricho y el olvido de la empatía. Malas memorias ajenas y ansias de reconocimiento por lo nimio desinteresado.


Y te alejas de lo que se creó en un inicio, no sé si una ilusión o un intento de cambiar que rápidamente te hace recular en tu dirección y reafirmamiento sobre tu autenticidad. El resto puede esperar...


Amor a tu manera, nada más. Mientras ese muro crece y con él mi desequilibrio sentimental, paciente y temporal. Cada vez más se acrecenta el camino individual, las intenciones propias al evocarme que nada podemos cambiar ni interferir en el otro, para bien o para mal, pues cada vez más obtenemos malos modos y un silencio prolongado e inmediato.


Silencios para no herir más, pero que dan ese lustre de disconformidad que no queremos afrontar. No forma nada pero acaba siendo el protagonista de algo que guarda los lazos de un afecto y respeto mutuo, a veces sincero, a veces desfasado.



1 comentario:

lantiss dijo...

Wow! Vaya!, creo que todos hemos cambiado un poco ... pero, a veces, casi nada.

Es uno de los mejores que has hecho, y es muy muy muy profundo, y con muchas verdades.

Saludos!