domingo, 12 de julio de 2009

Camino a Santiago (7ª parte)

Hace ya casi un año de esto y aún no he podido terminar el "diario fotográfico" de este viaje tan peculiar que aún hoy nos marca y nos llama a volver. El caso es que es necesario irlo acabando antes de que lo contado se olvide, dejando a un lado el miedo al fin, puesto que pervivirá por siempre en la memoria personal. Y ahora sin llenar más esto de ñoñerias variadas, seguimos con el camino a Santiago:

En entradas anteriores conté que nos encontrábamos en Triacastelas (tres castillos), y que a causa de la dolencia de rodillas de mi hermana tuvimos que estar alli un segundo día. Nos echaron temprano del albergue municipal y fuimos a recoger mi hermana y yo al resto del grupo, que pasaron la noche en un gimnasio de un colegio.

El caso es que teníamos que permanecer en el pueblo un día más para hacer posible el reposo de mi hermana, tal y como dijo la médica del mismo lugar. Así pues, decidimos hospedarnos en otro albergue, esta vez con algo de comodidad, que costaba alrededor de 7 euros la noche si recuerdo bien. El trato y la gente era más agradable que lo que conocimos en el municipal, como si el poco dinero que debíamos pagar no contara con amabilidad.

Tras ir a un restaurante e intentar probar el famoso Pulpo a la Gallega sin exito y dormir una buena siesta, fuimos a ver un monasterio cercano, con cementerio incluido. Lugar donde encontramos a mis padres ya, despues de haberles reservado plaza en un hostal barato.
El viaje podía seguir su curso sin más interrupciones, pues a mi hermana la irian transportando mis padres en coche y a la noche dormiria con nosotros. El día siguiente, pues, era el camino a Sarria, pasando por el Monasterio Samos o no. Decidimos aprovechar el día y ver dicho monasterio aunque tardásemos un poco más en llegar a destino.
Y como era ya usual, ibamos encontrándonos con diversos signos de peregrinos y marcas para posibles perdidos en el camino. A veces estaban en el suelo, como en este caso, y otras en barandillas, como signos de Conchas que se irían prolongando hasta casi el final.
En dicho monasterio antiguo, Samos, aún habitado parcialmente por monjes, destacaban las numerosas pinturas murales. Algunos eran simples motivos, otros relataban abiertamente las vivencias de un Mártir (no recuerdo el nombre).

Lo que se puede observar es que cada pintura, hecha por varios artistas, engalanaba una entrada de la celda de cada monje, ahora no habitada.Otro monumento digno de ver, según indicaba nuestra guía, era una ermita muy antigua y pequeña, que aún conservaba en algunas zonas signos de decoración.
Pero esa ermita estaba acompañada en el exterior de un ciprés milenario, parcheado con un plástico protector, ya que en años pasados sufrió la sacudida de un rayo durante la tormenta, pero que no lo calcinó al completo, y seguía viviendo como podía.
El caso es que al acabar la explicación vimos a una mujer del grupo (la de naranja que se ve en la foto) de turistas acercarse al árbol maltrecho y abrazarlo y acariciarlo mientras cerraba los ojos y levantaba una pierna hacia atras. Nosotros creímos en ese momento que era un pose de foto, pero cuando pasaron 10 min, y la mujer no se retiraba nos quedamos extrañados y seguimos esa temática durante el resto del trayecto y viaje, haciendo esa postura con cualquier elemento. "Papelera, cuéntame tu historia, farola, oh, cuentame como has llegado hasta aqui" xD

Pero era necesario no retardarse mucho si queríamos conseguir alojamiento, así que tras comer allí retomamos el camino hacia Sarria.

Los caminos rodeados de bosque seguían siendo el motivo más visible, en el que destacaban fincas y granjas donde preguntamos como seguir. El caso es que nos daba la impresion que siempre nos indicaban el camino más largo.
Detalle de una de tantas granjas.Dejando a un lado los bosques, los riachuelos y los mosquitos, pasamos a seguir un camino paralelo a la carretera, donde seguían abundando casas grandes y compañeros como este, que no facilitaban la marcha continuada. ¿es normal no? *.*
Y finalmente, Sarria, una ciudad como tantas otras, por suerte sin nada interesante que ver y sin ganas para verlo si lo hubiera habido. Como temíamos, no encontramos albergue a tiempo, así que esperamos cola en un polideportivo para pasar la noche, donde se nos unió mi hermana. Y mis padres tuvieron que buscar hostal en otro pueblo cercano, puesto que también estaban llenos.

Nos tocaba al día siguiente una nueva marcha, esta vez con el primer tramo en compañía de mi hermana, para comprobar si podía seguir. Pero veremos las consecuencias y paisajes en el proximo capítulo.

Para acabar tan solo comentar, no recomiendo dormir en un polideportivo en el que el unico colchon es una alfombrilla y un saco de dormir. No es nada, y acabas teniendo la sensacion de un sello. Y menos puedes dormir si todos los caminantes estan aprovechando para una fiesta improvisada para conocerse entre ellos. Después no hay quien levante campo. XD





Faltan pocas etapas para acabar, espero que se haga corto ;)


_Mey_



5 comentarios:

The Watcher In Your Mirror dijo...

esa amiga tuya que enseña tos los dientes de que pais es? tiene pinta de nordica o americana o algo asi XD

y yasta bien de eso de que si escribes penoso que si no se que A VER QUE EN ESTE BLOG SE ESCRIBE DE PUTA MADREEEEEEEEEEEE y el aire mistico que le das es lo que a veces envidio yo en mis escritos XD

besazos y cada dia estas mas buena. aunque me mola mas el de la coletita mmmm jajajjaja. es broma eh aqui mariconadas las justas y lejos XDDDDDDDDDDD

Deja a esos y vente conmigo XDDDD

ains lo que hace la depresion XDDDD besos

The Watcher In Your Mirror dijo...

QUE NO SALES HORRIBLE QUE ESTAS MUY BUENAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!
!!!

grrrr jajaja besos

Dragonfly dijo...

Que fotografías más hermosas... provocan querer hacer el recorrido...

Besos :)

Richlerin dijo...

Aquí, el pedante inglés al habla. Santiago, ¿eh? Yo, el año que viene, me hago los 700 y pico km de un tirón (en cosa de 1 mes). Qué bonito!! Imagino que me habeis allanado el camino, ¿no? (es que ha de caber el baldaquín donde deben transportarme. Iré comiendo uvas, etcétera. Y con un latigillo o fusta en la mano, para ir animando buenamente a los transportadores. Pd: escuchando la música de tu blog, creo haber encontrado un fallín. Pone: Enya, We are free now. Y no es Enya quien canta, sino Lisa Gerrad, la vocalista de mis amados Dead Can Dance (es la música de cabecera de mi blog). Si no conoces a este grupo, aquí te dejo esta, una de sus mejores canciones: http://www.youtube.com/watch?v=itwL5y0He-k

Beso! (pedante, claro)

lantiss dijo...

^-^