lunes, 21 de enero de 2013

Sueño

"Sueño eterno", de Sylvia Ji.

En su mirar había algo que no lograba descifrar. A veces ni se daba cuenta, siempre estaba demasiado atenta a todos los detalles de alrededor como centrarse en algo en concreto. Ello le hacía parecer inconstante o simplemente otra chica distraída y en ocasiones maleducada. Pero esta vez no había nada que vigilar, ningún obstáculo que le hiciera caer o coche que esquivar. Ningún regalo que comprar o ropa que ver por dejar el tiempo pasar hasta la llegada de esa persona que lograra unirlas más, que diera un poco de pimentón al momento y despertara de nuevo a esa chica picarona y despierta.

Era muy triste que la simple presencia externa reavivara una forma de ser que nunca tuvo... salvo con él. No hacía falta alcohol, no necesitaba en ocasiones nada más para pasar de ser la relegada en el banquillo a la reina de la fiesta. Eso podía dificultarle las cosas con ella, a excepción de ese medio en el que cada persona se siente cómoda, conociendo profundamente a alguien y diciendo alguna broma airada, otorgando desmedidamente lo que la retacada se niega a mostrar según la ocasión.

Pero esta vez parecía diferente, cada vez, cada encuentro, ese hermanamiento iba aumentando. No hacía falta demostrar el afecto, era más una protección, una reserva eterna para un momento especial. Y no soportaría un adelantamiento por parte de nadie. Puede que se hubiera vuelto posesiva, no sabía porqué, pero en esta ocasión ella sabía lo que sentía y una necesidad de arroparla en un mal momento era más fuerte que todo lo que pudiese demostrar.

Pero lo que sucede con los malos momentos es que conllevan cosas que no puedes controlar.

Lo físico se interpone a lo sentimental. Lo sensorial gana esta lucha entre lo que está bien y mal. Y solo hay necesidad de consolar en este momento tan crucial, esta encrucijada en la que tal vez se pierda esa compañía siempre reservada, resguardada de los buitres y los malos recuerdos..., de los secretos mejor guardados y los sueños rotos.

Y en este momento nos encontrábamos  con esa mirada desamparada pero acechante, con ese abrazo no comenzado, con ese espacio infranqueable entre ambas. Tantos sueños compartidos que la realidad se hacía demasiado evidente, demasiado material..., sólo había que cogerla antes de que el momento pasase de largo. Estaba ahí... dispuesta, sin nombrarlo. Su cuerpo le mostraba más cosas de las que dejaba escapar con la mirada, esa mirada perdida que ahora parecía desnudarla con la imaginación. Sus labios carnosos entreabiertos en una respiración constante pero acelerada, esperando el momento, como un cervatillo presto a correr..., o tal vez como una pantera a punto de saltar sobre su presa. No sabíamos nuestro papel, sólo nos deleitábamos observándonos como si esperáramos a que alguien nos dijera el momento, como en una escena de película muda.

Se pasó la lengua por los labios ya resecos de respirar y ello despertó mi atención dispersa. Era el pistoletazo de salida, o eso parecía. Solo sé que me acerqué tomándole del mentón y le humedecí esos labios dentro de los míos, que con la otra le tomé de la cintura que tan bien conocía de esas noches en las que el equilibrio faltaba. Ella a su vez dejó a un lado la rigidez para responderme dulcemente, recibiendo su regalo harto soñado y acariciando mi pelo y mi cuello desnudo.

El respeto dejó paso a la curiosidad, y el regalo se tornó en ansia de algo más... Nos miramos por un segundo para volver a empezar, palpando por debajo de nuestras blusas, en un juego desconocido a la vez que atrayente. Introduje mi nariz entre sus cabellos mientras ella jugueteaba con mi oreja, a la vez que sin desnudarme tanteaba mi cuerpo por encima de la ropa. Pero la avidez hizo que la curiosidad aumentara y decidiera quitarle el sostén, luchando contra sus costumbres, rompiendo las reglas por una noche. Erizadas y prestas a ser deleitadas, tal y como las imaginaba. Así que las sujeté con firmeza mientras le mordía el cuello,  esperando el ansiado gemido de placer y dolor, la respuesta a mi sed descubierta, la puerta abierta a su actuación.

Su respuesta fue inmediata: me desabrochó el pantalón y metió los dedos por debajo de mi ropa interior, ágil de repente, saltando a un estadio mayor y provocando que mis jadeos fueran ascendiendo a gemidos entrecortados. Sus manos estaban frías pero no por mucho tiempo, el agua que encerraba mi cuerpo pareció escapar con cada gemido, dejando mi boca seca y sus dedos húmedos.

Me miró por un momento y sin decir nada siguió explorando, y yo le dejé hacer mientras la atraía hacía mí, intentando sentirla, en un impulso incomprensible e imposible por tenerla dentro. Solo sé que la tumbé en su colchón y la desnudé rápidamente para colocarme sobre ella y besarle ávidamente mientras mi pelvis seguía su ritmo, una especie de baile ritual, la caza de la pantera a su presa ya inmovilizada... solo que en esta ocasión estaba totalmente a mi merced, liberada. No quería buscarle sentido, sólo dejé que nuestros cuerpos siguiesen sintiendo libremente mientras nuestras manos se entrecruzaban en caricias una y otra vez. No tardó mucho en llegar el momento límite, demasiado estimuladas antes de empezar, no fue más que la mecha encendida lo que nos llevó a un alarido de placer descomunal, cada una a su manera, pero ambas casi al unísono.

Me tumbé encima de ella, amoldando mi cálida desnudez a la suya, recobrando el aliento mientras nos acariciábamos con la mirada perdida. No sabíamos lo que pasaría después, solo queríamos descansar así, una encima de la otra, y demasiado exhaustas para buscarle sentido a este momento. Pues no era extraño que fuera un sueño más, un sueño demasiado real para ser contado...

jueves, 17 de enero de 2013

Sin consuelo



Miel en los labios,
Puñal lacerante,
Rubor continuo,
Frío muro impenetrable.
En vaivén vagamos por azar.

Perdí la cuenta de las proporciones,
Ya no sé quien entrega más,
Este mural se descompensa,
La obra juntas muere antes de acabar.

Ahuyentas la tristeza y el deseo,
Ansías conocimiento que te pierde.
Gustas en admirar sin miedo
Hacia un apoyo inerte y bello
Pero sin oídos para el consuelo.

No busco regalos de tus labios,
Incluso enseñarte me es insípido
Si no consigo penetrar
En la fuente de tus amargos suspiros.



_Mey_

lunes, 14 de enero de 2013

El kimono

Para cambiar un poco de aires quería hablaros de un tema que tuve que investigar hace dos años para un trabajo final. Se trata de un trabajo de ornamentación sobre el Kimono japonés y está acompañado de dibujos y acuarelas propias de los diversos tipos, pero igualmente importante era saber explicar el tema en concreto y lo necesario para que podáis diferenciarlos. La verdad es que fue una experiencia preciosa, sobre todo porque me hicieron escribir todo a mano, así que tuve que dominar una fuente muy del estilo japonés pero que fuera inteligible. Por desgracia, la información en este caso os la podré escritas porque las fotografías no dejan leer mucho. Sin más, espero que os resulte tan interesante como en mi caso:

Portada del trabajo, escrita a mano, al igual que la información que contiene.
INTRODUCCIÓN
La ornamentación japonesa siempre ha sido motivo de fascinación entre la cultura occidental, constituyendo un motivo de inspiración para diversas formas y estilos de expresar el arte.

DEFINICIÓN Y SIGNIFICADO
Con el nombre de "kimono" denominamos ahora al vestido tradicional japonés, pero como el término indica (mono significa 'cosa' y kiru (ki) quiere decir 'llevar'), cualquier vestimenta que llevasen los habitantes de Japón tenía ese apodo. Es más, hasta los primeros años de posguerra fue la única prenda de vestir que se utilizaba. Su nombre verdadero era gofuku, puesto que los primeros kimonos tuvieron una fuerte influencia de la vestimenta china tradicional. Hasta la época de mayor influencia de las culturas china y coreana no se empezaron a reemplazar en su confección los materiales rústicos (cáñamo y lienzo) por otros más suntuosos como la seda, dotando a dicha prenda de un aspecto más bello.
La otra designación empleada, Kosode, se usaba para referirse al kimono de una sola pieza, el más similar al actual, que empezó a usarse en el periodo Muramochi (1392-1573) sin pantalones hakama sobre él, sustiyénsolos por el obi.

HISTORIA
Los kimonos que conocemos ahora no se empezaron a utilizar hasta el periodo Heian (794-1185). Antes de dicha fecha la vestimenta japonesa consistía en trajes de dos piezas: pantalones o faldas y camisas o túnicas de mangas estrechas, es decir, el modelo chino de la dinastía Fang. A veces también se usaban trajes de una pieza. La nueva técnica de confección de los kimonos en la época Heian era la de cortar la tela en línea recta y coserlos, algo mucho más ventajoso por no tener que preocuparse por las medidas de cada persona. Eran fáciles de llevar y adecuados para cualquier época del año (doblados eran cálidos para el invierno y de lino muy cómodos para el verano), por lo que no es de extrañar que dicha prenda formara parte de su día a día.

Los más suntuosos eran los que vestían las mujeres de la corte en el periodo Heian: los junihitoe o 'túnicas de doce mangas': doce prendas de diversos colores colocadas una encima de la otra, de forma que en el cuello y las mangas se podían ver bandas de diversos colores pertenecientes a cada túnica. Bajo las capas se incluía el kosode, precursor del kimono: una prenda interior de seda blanca sin adornos con una abertura para las mangas.

El kimono fue evolucionando hasta convertirse en una pieza con valor artístico, alcanzando un valor tan alto que pasó a convertirse en objeto de herencia entre generaciones.

Con la llegada del periodo Meiji (1868-1912), Japón comenzó a influenciarse de la cultura occidental, dando como resultado el cambio de la vestimenta usual por la occidental, al menos fuera del hogar.

EL VESTIDO TRADICIONAL JAPONÉS
Entre las innovaciones destacables por influencia de Occidente se encuentra el uso de una nueva vestimenta: tanto los uniformes militares como los de calle de occidentalizaron, por lo que el atuendo estaba hecho casi a la medida de cada hombre. Sin embargo, en el hogar de cada familia las costumbres respecto a ese detalle poco cambiaron:

Puesto que la mayoría de las actividades de la cultura japonesa se realizan en el suelo, los edificios están equipados con tatamis sobre los que los hombres se pueden sentar cómodamente con las piernas cruzadas y las mujeres de rodillas, postura incómoda con un traje convencional.Por tanto, en casa los japoneses llevan una versión suelta del kimono actual, definición que se usa desde finales del s. XIX en lugar de kosode.

EL VESTIDO DE LA ÉPOCA EDO
El kosode fue la prenda principal de hombres y mujeres durante dicha época, 1615-1868. El fajín que sujetaba la prenda se llamaba obi. Antes de la década de los años 1680, el obi era una cinta plana y estrecha o una trenza de cordón, pero en las primeras décadas del s. XIX el obi femenino cubría desde debajo del pecho hasta la parte baja del abdomen  lo que cambió el diseño del kosode, en el que las dos partes de la prenda acabaron llevando estampados diferentes.

Tanto actualmente como en el pasado, las mujeres japonesas no llevaban el mismo estilo de kosode en todas las etapas de su vida: las jóvenes y solteras llevaban (y llevan) el furisode, una derivación del anterior pero con mangas largas, estampado rico en ornamentos y colores vistosos. Por contraste, las mujeres de más edad cambian el diseño, el color y el largo de las mangas, resultando un vestido más "recatado".

Las mujeres que vestían el kosode, llevaban peinados muy elaborados y apenas utilizaban tocados para no estropearlos. La belleza iba pareja a una piel pálida, de ahí que se maquillaran a base de polvos de arroz para aclarar su rostro y acentuar los ojos y la boca.

En torno a la década de 1680, cuando se empezó a recurrir a la moda como medio de consumo visible, las clases urbanas se interesaron por los elaborados kosode estampados.

Los trajes para el teatro eran uno de los aspectos más esperados de las representaciones, ya que se podía ver y ser visto, incluso las clases más pudientes mostraban sus mejores ropas. Entre los más acaudalados era costumbre cambiar de atuendo durante las representaciones muy largas, costumbre que se podía llevar a cabo en las casas de té adjuntas a dichos recintos. Otra oportunidad importante era la salida realizada en primavera para contemplar los cerezos en flor o las hojas de arces en otoño. Cualquier ocasión como ésta era aprovechada para mostrar bellos modelos de kosode, y muchos de ellos confeccionados con la finalidad de maravillar.

TIPOS DE KIMONO
Según la edad, el género, el estado civil, estatus social, la época del año o la celebración que tenga lugar, se utiliza un kimono diferente, con diferentes patrones, colores y ornamentos. Los más conocidos y vistosos son los femeninos, y por lo tanto los más costosos.
Como ya se dijo, en la actualidad el kimono es un traje reservado para ocasiones especiales, un artículo de gran valor y de carácter artístico. El lino dejó paso a la seda y al algodón como materiales preferidos de confección.

Al ser los más destacados, a continuación se enumeran los diferentes tipos de kimono femeninos:

"Furisode". Acuarela y tinta china sobre papel absorbente A4.
Es el kimono más conocido,  por sus mangas largas hasta los tobillos y su rica y colorida decoración.
Destinado para mujeres solteras, por lo que llevan la finalidad de atraer pretendientes. Es el kimono más formal , utilizado para ceremonias nupciales, la primera ceremonia del té del año, la graduación del instituto, etc.
"Hikifurisode". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
También llamado "hanayome", es un tipo de furisode utilizado por la novia tras la ceremonia nupcial.
Tiene mangas largas y brillantes colores repartidos por todo el kimono.
"Hömongi". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
Destinado a mujeres casadas y soleras para ocasiones semiformales como visitas o fiestas.
Pueden ser de cualquier color y la longitud de las mangas en función del estado civil.
En el "hömongi" los dibujos de la tela seguirán a través de las costuras, sin romperse, lo que es un detalle importante. Los motivos se distribuyen por la zona inferior y sobre los hombros y las mangas (la trasera de la manga derecha y la delantera de la izquierda). Si los motivos se interrumpiesen al llegar de las costuras estaríamos hablando de un "tsukesage". Y en el caso de no tener ornamentos ni en mangas ni en hombros sería un "irotomesode", más formal.
"Irotomesode". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
Es un kimono de un mismo color pero los motivos se sitúan en la zona inferior y no del mismo tono.
Destinado a mujeres de cualquier estado civil, para bodas y ceremonias formales.
Según el numero de escudos que tenga el kimono (de uno a cinco) será más o menos formal. Un "irotomesode" con un escudo es más formal que un "hömongi". Usándolo en una ceremonia nupcial se entiende que la mujer está casada pero sin ser familia directa del novio, como puede ser una amiga o una pariente lejana.
Se viste con un obi y unos zouri plateados o dorados.
El detalle que caracteriza al "iromugi" del resto es que es de un solo color, pudiendo tener motivos, pero del mismo tono. Destinado a mujeres casadas y solteras para ocasiones semiformales, sobre todo para ceremonias del té.
Para considerarse una vestimenta formal bastaría con que llevase algún escudo.

"Kakeshita". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
Una variedad del "furisode", pero de un único color. Tiene un dobladillo acolchado en el bajo. Se usa durante la ceremonia.
El "komon" es un kimono de uso diario, el más informal. Los delicados pequeños patrones se distribuyen regularmente decorando la tela, que se tiñe usando plantillas. Se utiliza para salir a comprar, para comidas informales o, en definitiva, para uso diario.

"Kurotomesode". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
El kimono más formal para mujeres casadas: los motivos son de colores más sobrios y se colocan sobre un fondo negro y en la zona inferior, siendo más numerosos en la zona izquierda; y las mangas son más cortas (por la muñeca). En función de la edad de la mujer, los motivos van siendo más pequeños y desplazándose hacia la izquierda, siendo al contrario en el caso de una mujer joven. A estos ornamentos se le añaden cinco escudos, cuatro de ellos en la zona inferior de las mangas y uno en la espalda, lo que da más formalidad a la vestimenta.
Los accesorios deben ser dorados o plateados. Se usa en ceremonias nupciales (solo parientes cercanas a los esposos, es decir, hermanas o madres casadas).
"Mofuku". Tempera y tinta sobre papel absorbente A4.
Se usa para expresar tristeza, es decir, en entierros o servicios conmemorativos budistas. Lo usan mujeres de cualquier estado civil. Es totalmente negro y sin ornamentos, a excepción del escudo familiar (lleva cinco).
"Shiromoku" o "shiromuku" significa de forma literal 'blanco pureza'. Es el término para referirse al "ushikake" totalmente blanco, sin ningún tipo de borde adicional. Consta de un tipo de costura larga y lleva una especie de sombrero en forma de media luna, el cual tiene como significado la pureza de la mujer y su fidelidad. En sus inicios lo vestían las mujeres de la nobleza en ocasiones formales, pero ahora representa una parte importante del traje nupcial japonés.
"Shitagasane". Tempera sobre papel absorbente A4.
Es otra capa del kimono que se pone bajo el "kakeshita", un poco más corta.
Se usa para ceremonias nupciales y recepciones de ceremonias.
"Tsukesage". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
Para ocasiones semiformales y se distingue por la posición de los motivos (normalmente teñidos). Los ornamentos suelen ser poco ostentosos y tan solo distribuidos en pequeñas zonas. No tiene escudos.
"Uchikake". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4.
Forma parte del traje nupcial. Tiene mangas largas y puede ser de cualquier color, pero ricamente decorado con bordados coloridos y motivos naturales como grullas, rios, flores o pinos entre otros.
Un detalle importante es la cola, que en vez de caer hacia atrás rodea a la novia, dificultando sus movimientos. Se coloca sobre el "shiromuku" sin obi.
"Furisode". Tempera y tinta china sobre papel absorbente A4
"Kurotomesode en maniquí". Grafito HB sobre papel de esbozo A4
"Yukata". Lápices de colores y grafito sobre papel de esbozo A4.
Kimono realizado en algodón, para verano o estaciones cálidas. Es mucho más ligero.
Hay dos tipos: el primero es de estilo simple y se usa para dormir o para los baños termales; el segundo es más elaborado y sirve de vestimenta para las fiestas de verano. Para todo tipo de mujer.
"Kurotomesode desplegado". Tinta china sobre papel de esbozo A4
© María M. Mayorga

sábado, 5 de enero de 2013

'Un buen año'


Esa necesidad sustancial de reconocimiento,
ansias de muestra y regocijo propio,
incansable intento por mejorar,
insaciables esperanzas de admiración,
o la simple sensación de orgullo.

Una flor más que vuelve a florecer,
aún abandonada estuvo esperando su momento
como un buen amigo solícito y atento,
una nueva oportunidad de replanteamiento.

Trastorna todo en un nuevo color intenso,
varios senderos han sido reabiertos.
Una semilla que crece y se nutre,
fluyendo a través de antiguas lágrimas:
un renacer como se merece.

Supervivencia y necesidad se entrelazan
en una danza de varios artes escondidos
en un mundo en el que se lucha por el mejor,
en el que no sirve mantenerse deprimido.

El coraje espera su turno para explotar, 
la confianza va tomando forma al trazar
y aunque ahora la palabra sea vana 
es como prestar oídos a nuevo presente
que se deja querer como hijo pródigo.

Las otras hermanas permanecerán ocultas, 
esperando su turno a ser utilizadas,
un día en el que el tiempo sea aún más ansiado,
un momento en el que el ARTE valga algo.



_Mey_